João Paulo Santos recorre una travesía sensorial guiado por el mástil —clásico, giratorio y pequeño— en un espacio de imágenes y metáforas que evocan paisajes y la memoria del tiempo.
En tres cuadros el artista se deja llevar y explora sus aparatos y elementos escénicos para narrar el paso del tiempo a través de paisajes. Utiliza el mástil chino tal y como lo conocemos.
El pequeño mástil un fragmento libre y móvil, invierte la relación entre el cuerpo y el objeto; creando un movimiento horizontal perpetuo, explorando otra forma de ligereza.