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HORACIO COPPOLA

17 de octubre de 2008 a 11 de enero de 2009. Sala Hospedería Fonseca

Sala Hospedería Fonseca
17 de octubre de 2008 a 11 de enero de 2009
De martes a sábado, de 12 a 14 h. y de 18 a 21 h. Domingos y festivos de 10 a 14 h.

 

Reconocido como el fotógrafo de Buenos Aires
por excelencia, el artista argentino Horacio Coppola,
actualmente con 101 años de edad, es responsable
de introducir la primera mirada moderna
en la historia de la fotografía argentina. ¿Qué
significa exactamente ser moderno, en plenos
años veinte y treinta del siglo pasado, en una
«ciudad hormigueante, ciudad llena de sueños»?
Jorge Schwartz, comisario de esta exposición,
trata de contestar a ésta y otras preguntas, con
una selección de 125 fotografías, cuatro cortometrajes,
y una extensiva muestra bibliográfica.
Coppola revela una temprana vocación por la
geometría y por la abstracción, como vemos a
partir de sus primeras fotografías a finales de los
años veinte, en un inconfundible recorte vanguardista,
en sintonía con las corrientes de la
Nueva Visión. Su pasaje por la Bauhaus de Berlín,
en 1932 y 1933, consolida esta mirada y lo
pone en sintonía con las vanguardias artísticas
internacionales. En el paisaje urbano de Horacio
Coppola, tanto en el centro modernizante,
como en las orillas que confunden horizonte y
cielo, el gran personaje es sin duda la propia ciudad.
Son las multitudes, las instantáneas de los cuerpos, los movimientos de los transeúntes, quienes dejan un registro del tiempo a través de los signos de la moda. Es una ciudad que, fotografiada desde sus diversos grupos sociales y registros arquitectónicos, se impone en su visión de totalidad al registro individual de los que se acaban con virtiendo en sus propios personajes. El diseño fundacional cuadriculado de la ciudad se verticaliza
vertiginosamente, y Coppola, en 1936 y en ocasión del Cuarto Centenario de la capital Argentina, se dedica a hacerle un registro total. En las cartografías urbanas de Horacio Coppola vamos al encuentro de una ciudad moderna, recortada por la verticalización de los edificios, donde se mezcla la luz natural y el artificalismo del neón, y donde los cortes geométricos de los toldos protegen las vitrinas con maniquíes. Estamos frente a la foule baudelairiana de una ciudad que revela en la primera mitad del siglo XX una vocación europeizante y cosmopolita.
Otra de las grandes iniciativas de las conmemoraciones del Cuarto Centenario fue la construcción del Obelisco y el ensanche de la calle Corrientes, convertida en una de las avenidas emblemáticas de la ciudad. Absolutamente fascinado por el ritmo vertiginoso y modernizante representado por el Obelisco, Horacio Coppola, fundador en 1929 del primer Cine Club de Buenos Aires, realiza una obra maestra de carácter constructivo, la película: «Así nació el Obelisco».
El vínculo de la mirada moderna con la arquitectura y con la ciudad es lo que marcó la carrera de algunos gigantes de la fotografía y del cine modernos: el París de Atget, Brassaï, Krull y Kertész; Berlín: Sinfonía de una gran ciudad (1927), de Walther Rutmann; la Nueva York de Stieglitz, Strand y Abbot, y finalmente, los Buenos Aires de Horacio Coppola. «Con ardor visual salí a la calle», rememora el artista argentino de su fundación de Buenos Aires.

Calle Corrientes, esquina, Uruguay. 1936. © Horacio Coppola

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