Concierto de inauguración del curso 2008-2009
Orquesta barroca de la Universidad de Salamanca
Director: Pedro Gandía
Martes, 30 de septiembre. 20:30 h.
Auditorio de Fonseca
Entrada con invitación
Invitaciones: Hospedería Fonseca, de lunes a viernes, de 11 a 14 h. y de 17 a 20 h.
La tradición de iniciar las actividades culturales del curso académico con un concierto de la Orquesta Barroca nace, como la propia orquesta, en el año 1990. Desde entonces, el mundo de la interpretación musical histórica ha evolucionado enormemente en nuestro país. Se puede afirmar con rotundidad que uno de los motores de ese cambio ha sido el proyecto generado en la Universidad de Salamanca. Un porcentaje elevadísimo de los profesionales de la llamada “música antigua” en España, ha tenido o tiene algún tipo de contacto con nuestra Universidad a través de la Academia
de Música Antigua, en la que está inserta, como eje vertebral, la Orquesta Barroca.
En estos años, la propia orquesta ha ido sufriendo transformaciones y adaptándose a la nueva realidad.
Sin perder en ningún momento su fundamental carácter formativo, se ha ganado un lugar
preeminente en el panorama español, siendo habitualmente invitada a participar en numerosos ciclos y festivales o recibiendo el encargo de “reestrenar” obras. Tal ha sido el caso, por ejemplo, del último proyecto, dedicado a la Tonadilla escénica, donde bajo la dirección de Keneth Weiss, se ofrecieron conciertos en el Festival de Teatro Clásico de Almagro y en el Ciclo Fiestas Reales, en Aranjuez. Aparte de Weiss, especialistas como Eduardo López Banzo, Emilio Moreno, Wim ten Have, Sigiswald y Wieland Kuijken, Jacques Ogg, Andrea Marcon, Pedro Gandía o Federico M. Sardelli, entre otros, han dirigido la orquesta.
Pedro Gandía, concertino/director habitual desde hace cinco años, propone para este concierto un programa panorámico, con música de la más alta calidad. En él aparecen reflejados una parte importante de los diferentes estilos que dominaron el barroco: el francés, representado por Rameau, el alemán, por Bach, el híbrido “alemán/italiano” de Haendel y ese eclecticismo paneuropeo que buscó Muffat.
