13 de mayo – 8 de junio de 2025
Espacio de Arte Experimental. Hospedería Fonseca
Horario:
Martes a sábado de 11:00 a 14:00h y de 17:30 a 20:30h
Domingos y festivos de 11:00 a 14:00h
Lunes cerrado
Al cruzar esta línea, uno renuncia a su título como ser humano. Debe descalzarse, caminar a cuatro patas, ladrar para llamar la atención y mover la cola para expresar alegría. Ha de responder ante el otro, obedecer sus comandos, ser de él. Esas son las normas.
El pup play es una práctica sexual mediante la cual, un humano adquiere la figura y conducta de un perro. El fin es el de entregarse a un cuidador, acatar unas reglas y escaparse un rato de la vida cotidiana. Dar la pata, comer de un bol, sentarse y rodar. La práctica del Bondage; Disciplina y Dominación; Sumisión y Sadismo; y Masoquismo (BDSM) de la cual forma parte el pup play, supone la necesidad de interpretar un papel, de actuar y, por ello, puede, o debe, verse bajo la visión contemporánea de arte, de performance.
Y este acto, por supuesto, da vueltas en torno a la figura del sumiso, pues es este quien posee la capacidad de someterse y más importante, la de dejar de hacerlo. Si el perro decide ponerse a dos patas y caminar. ¿Qué hace, o qué puede hacer entonces, el amo? Así, la sumisión no es algo que degrade al sumiso, al contrario, se convierte en una manera de tomar control.
Este trabajo busca devolverle la autonomía al perro, quitarle la correa y el bozal, sacarlo de la jaula. Mi proyecto toma forma en el cartón y la cinta de carrocero, en el desecho, aquello que se encuentra por la calle, lo peor de lo peor. Se me dio un lugar, y lo hice mío. Construí esta madriguera con mis propias manos. De ella salí, y a ella terminaré volviendo. Se puede entrar, pero tened cuidado con el perro, porque muerde. Este es mi espacio. Estas son mis normas.
“La mujer que no hace del hombre su súbdito, su esclavo, ¿qué digo?, su juguete, y que no le traiciona riendo, es una loca.” Sacher-Masoch
Carlos González Álvarez
